Al fin pudo decir dos palabras "Ven conmigo".
Ella apretó los párpados. "Ven conmigo", repitió él alargando la mano.
A ella le resbalaban las lágrimas por las mejillas.
Tres veces se lo pidió.
Ella negó con la cabeza. "No puedo" dijo.
Miraba al suelo.
"Por favor", dijo ella.
Así pues, él hizo lo más difícil que había hecho en su vida: cogió su sombrero y se fue.
NICOLE KRAUSS
No hay comentarios:
Publicar un comentario